"Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre".                                                                                                                                       (Mt 19, 5-6)

En la celebración del matrimonio se celebra el camino que dos personas han iniciado juntas y que desean continuar y proyectar hacia el futuro. Desde la perspectiva católica, una mujer y un hombre se dicen un «sí» libre, firme y comprometido. Se confían mutuamente y ponen también su relación en manos de Dios, afrontando juntos un futuro abierto y confiando en su ayuda y acompañamiento.
De este modo, el amor y la vida compartida de los esposos se convierten en un reflejo del amor, la fidelidad y la cercanía de Dios. Por eso, la Iglesia católica considera el matrimonio un sacramento que los propios esposos se administran mutuamente. El sacerdote acompaña y asiste en la celebración del matrimonio.
Puesto que los sacramentos son signos del amor permanente e incondicional de Dios hacia las personas, la Iglesia católica entiende también el matrimonio como un vínculo indisoluble. Es decir, una vez celebrado válidamente, no puede simplemente deshacerse o disolverse.

Para obtener más información, contáctate con nosotros:

mcle@kath-tg.ch

 

Matrimonio
Quelle: pexels